Vivimos mientras no deja de sorprendernos el olor del pan caliente...
De esos aromas que huelen a alma templada, a satisfacción.
El pan, alimento milenario presente en todo hogar.
Todo lo que venga acompañado de o dentro de uno, es igual a placer. No importa qué clase de dieta lleves, en qué parte del mundo vivas, a qué etnia pertenezcas, ni cuánto presupuesto destines a tu alimentación; la simpleza y la magia del pan significa amor, para todos. El pan nos reúne al rededor de la mesa (y/o de la olla) mientras picoteamos entre risas cuando compartimos con otros, o con nosotros mismos.
Qué momento el instante a solas con el pan y una infusión caliente, o un trago fresco, antes, durante y después de cualquier jornada.

